¿Cuál es tu meta interna?

La Psicología Individual de Alfred Adler nos dice que para conocer mejor a una persona necesitamos saber hacia dónde se dirige. Esto se refiere no solamente a los objetivos externos que la persona podría tener (ahorrar dinero, bajar de peso, aprender inglés, etcétera), sino que también a la «meta interna» de la persona.

¿Qué es la meta interna?

Todo pensamiento, sentimiento y acto siempre se dirige hacia una meta que la persona construye como el ideal de lo que debería ser, lo que las personas deberían ser y cómo deberían ser sus relaciones con los demás. Por lo tanto, todos los objetivos que una persona establece y persigue siempre están en esa misma dirección, dirigiéndose hacia una meta que nos permite comprender el significado oculto detrás de las diversas acciones de una persona y verlas como partes de un «todo.»

Para los profesionales de la ayuda (coaches, psicólogos, terapeutas, consejeros y otros profesionales) es imprescindible tener este conocimiento dado que les permite acompañar más eficazmente a las personas en sus procesos de desarrollo y crecimiento. De manera un poco más práctica, este concepto adleriano puede ser igual de útil para nosotros en el momento de crear nuestros objetivos personales y profesionales.

El posible impacto de la meta en la toma de decisiones.

A lo largo de mi vida laboral he sido testigo de muchas decisiones por parte de colegas, directores, managers las cuales no encajaban con los objetivos establecidos por la organización o los deseos expresados por los miembros del equipo o la realidad del mercado en ese momento. Esto siempre me ha dejaba un poco perplejo especialmente porque la decisión no brindaba los resultados deseados. El día de hoy, logro entender que esas personas posiblemente «obedecían» a su meta interna (de manera inconsciente) y no a las necesidades de la organización.

También he sido testigo de este fenómeno al acompañar a personas en un proceso de coaching individual. A pesar de tener muy claro sus metas y de diseñar una ruta para conseguirlas, las personas a veces han hecho cosas que van en contra de sus deseos expresados. Al señalar lo que han hecho y después de tomarnos un tiempo para explorar posibles razones de lo ocurrido, las personas se han sorprendido de reconocer que tenían una meta «oculta.»

Empezar a descubrir nuestra meta interna.

Aunque el proceso de descubrir nuestra meta interna requiere tiempo y, a veces, un acompañamiento profesional, hay una manera simple que podemos utilizar para empezar a descubrir nuestra meta interna. Cada vez que tomamos una decisión o establecemos un objetivo, podemos preguntarnos a nosotras mismas, «¿Qué pretendo lograr como resultado de esta decisión u objetivo?» Frecuentemente la respuesta es un estado emocional que necesitamos satisfacer en nuestra vida.

Cada vez que hagamos esto, aumentaremos nuestra capacidad de conocernos mejor. A su vez esto nos permitirá vivir y trabajar de forma congruente con quienes realmente somos para experimentar más de lo que deseamos en la vida.

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