Lo primero es lo primero: Construir la confianza en los equipos para el trabajo satisfactorio

«Un equipo no es un grupo de personas que trabajan juntas. Un equipo es un grupo de personas que confían entre sí.» —Simon Sinek

 

La famosa frase dice que «el dinero hace girar al mundo.» De hecho, es la confianza lo que realmente hace girar al mundo. Sin confianza, incluso el contrato más preciado no nos quitaría la angustia si no confiamos en que los demás mantendrán su parte del trato. Necesitamos tener confianza para construir relaciones que nos sostengan tanto en el trabajo como en nuestra vida personal.

En su libro Las cinco disfunciones de un equipo, el reconocido consultor y escritor Patrick Lencioni nos dice que la confianza es la base del trabajo en equipo; y si la confianza falla, el equipo eventualmente se desintegrará o, en lo mejor de los casos, su éxito será aleatorio y esporádico. En Fasolà, durante nuestro trabajo con líderes y equipos solemos experimentar frecuentemente la verdad de este fenómeno. (No es de extrañar que la teoría de Lencioni sobre las 5 disfunciones forma parte de nuestro trabajo en las organizaciones.)

Nuestra capacidad de confiar en los demás, en gran parte, proviene de nuestras primeras experiencias en la familia. Si estas experiencias no fomentaron en nosotros la confianza en los demás y si, al mismo tiempo, no hemos tenido muchas oportunidades para construir la confianza en nuestras relaciones, nunca es demasiado tarde para lograr construir la confianza en nuestros equipos de trabajo; simplemente necesitamos tener un gran deseo y hacer un esfuerzo consciente. Para empezar, aquí hay tres sugerencias:

  1. Mostrar que los demás nos importan. La confianza se construye cuando los demás ven que los valoramos como personas y no solo como trabajadores en nuestra organización. Mostramos que nos importan cuando deseamos aprender sobre ellos personalmente, cuando reconocemos sus logros con entusiasmo y cuando solicitamos su opinión sobre asuntos importantes.
  2. Ser transparente. Poder rendir cuentas a nuestros colegas de forma transparente nos permite inspirar la confianza en ellos. Sin transparencia, las personas tendemos a ajustar la realidad a nuestra manera de ver la vida. Por lo tanto, necesitamos ser transparentes al hacer críticas constructivas, ofrecer comentarios positivos, compartir nuestras expectativas, al admitir errores, etc.
  3. Practicar la vulnerabilidad. Lencioni nos dice que la confianza que hace que los equipos funcionen no se basa en poder predecir el comportamiento de las otras personas; se basa en la vulnerabilidad. En concreto, demostrar ser vulnerables con nuestro equipo significa tres cosas: Admitir nuestros errores, reconocer nuestras debilidades y saber pedir ayuda. Esta tercera sugerencia es la más difícil de poner en práctica dado que, en el pasado, otros pudieron haberse aprovechado de nuestra vulnerabilidad. Sin embargo, cuando nos negamos a ser vulnerables, limitamos nuestra capacidad de conseguir lo que más deseamos, dado que todo lo que vale la pena en la vida puede lograrse solamente a través de la vulnerabilidad. Irónicamente, la vulnerabilidad no está en el extremo opuesto del coraje. Más bien es la otra cara de la misma moneda. 

Un proyecto profesional requiere que todos los miembros del equipo contribuyamos, colaboremos y cooperemos con los demás para alcanzar objetivos comunes. En las organizaciones, son las personas líderes a cargo de equipos las primeras que necesitan tomar los pasos necesarios para inspirar confianza en los miembros del equipo. Y vale la pena. Hay innumerables estudios que muestran que, más que todo, el confiar en nuestros colegas es la clave no solamente para alcanzar grandes logros y sentirnos realizados profesionalmente sino que también para asegurar nuestro bienestar dentro y fuera del trabajo. Y en eso puedes confiar.

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